Valle de Guadalupe.

Valle de Guadalupe.

Escapada entre viñedos.


Entre Ensenada y Tecate, este rincón de Baja California se ha convertido en uno de los destinos gastronómicos y vinícolas más fascinantes de México. Puede visitarse durante todo el año, pero en otoño posee un encanto propio: es tiempo de cosecha, vendimias y celebraciones alrededor del vino.
 
Brindis de cosecha
Durante agosto y septiembre, las vinícolas celebran la llegada de la nueva cosecha con degustaciones, maridajes, recorridos entre parras y experiencias que acercan al visitante al ritual de hacer vino, las famosas vendimias.
 
Una visita a El Cielo Valle de Guadalupe puede convertirse en una experiencia completa entre viñedos, vinos y paisaje. También están Monte Xanic, Las Nubes y Emevé, proyectos con personalidades distintas que cuentan, cada uno a su manera, la historia del vino bajacaliforniano. Para conocer el origen de esta cultura, el Museo de la Vid y el Vino ofrece una mirada al territorio y a la evolución de la vitivinicultura mexicana.
 
Gastronomía de autor
Aquí el vino nunca llega solo. La gastronomía es parte esencial del viaje y una de las razones por las que el Valle se ha convertido en un destino favorito

Para una comida relajada y con espíritu de campo, Finca Altozano es un clásico. El concepto del chef Javier Plascencia gira alrededor de productos provenientes de huertos, ranchos y mares cercanos, con una propuesta de asador campestre perfecta para una tarde larga entre vino, buena comida y paisaje.

Para una mirada más contemporánea, Fauna convierte los ingredientes de temporada en una cocina sofisticada. Y si el fuego es lo tuyo, Deckman's en el Mogor lleva la cocina al aire libre, con ingredientes locales y productos del mar en una experiencia donde la tierra también se sienta a la mesa.


Entre paisaje de parras

El itinerario ideal solo requiere una mañana entre viñedos, una degustación, una comida larga y una sobremesa sin reloj. Por la tarde, el otoño regala uno de los espectáculos más memorables del Valle: la luz cae sobre las parras y transforma el paisaje en una postal dorada. Durante la temporada de vendimia, además, algunas experiencias permiten acercarse al proceso de cosecha y descubrir el trabajo que existe detrás de cada botella.

Quedarse una noche cambia la perspectiva. El Valle cuenta con hoteles boutique y propuestas de hospedaje que se integran al paisaje y combinan diseño, gastronomía y vino. Proyectos como Bruma Valle de Guadalupe y El Cielo Resort & Winery permiten convertir una visita a los viñedos en una escapada de fin de semana: despertar entre naturaleza, desayunar sin prisa y dejar que el paisaje marque el ritmo.

El sabor del otoño

El Valle de Guadalupe siempre tiene una razón para regresar. Cambian las estaciones, los ingredientes, los paisajes y las historias que cada vinícola tiene por contar.

Pero en otoño existe un motivo especial: celebrar la cosecha. Brindar por el vino mexicano, comer extraordinariamente bien y regalarse unos días lejos del ruido.

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