El proyecto emprendió una transformación radical en todas las áreas como cocina, fachada y piscina. El resultado es una amalgama de objetos históricos y reinterpretación de espacios, donde cada estancia se vive como una obra de arte en sí misma. El dormitorio temático evolucionó hacia una sofisticada suite de atmósfera selvática.
Hoy, la arquitectura original de techos altísimos, bóvedas de cañón y mampostería desnuda actúa como el escenario perfecto para una vida actual. Elementos históricos, como la réplica de la Estela de Quiriguá en el zaguán, coexisten con un speakeasy tras la biblioteca. La cava subterránea dialoga con una colección de arte contemporáneo que incluye obras de Pedro Reyes, Gonzalo Lebrija y Dr. Lakra. Cada habitación propone un viaje sensorial, una interpretación refinada de influencias que van de lo japonés a lo mediterráneo.
Mansión Xodó redefine la restauración como una experiencia de estilo de vida. Un proyecto que confirma que el verdadero lujo no está en borrar el pasado, sino en aprender a habitarlo con intención, diseño y carácter.











